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Jerencio: Hacéte un blog y dominá al mundo

Una pregunta surgió en mi ser, así como el cosmos que arde dentro de Seiya, esperando a ser expulsado para derrotar al enemigo de turno. Luego de haber leído un post de Taringa que tan gentilmente me alcanzó el dueño de este blog, cabe resaltar la siguiente pregunta: ¿somos esclavos de los medios? De allí derivan otras como: ¿nos comportamos de acuerdo a lo que nos dictan?, ¿vivimos pendientes de ellos?, ¿son realmente de nuestro agrado? Quizá ustedes hayan pensado en dichas inquietudes alguna vez, como cuando están en el baño, o a la espera del doctor en algún consultorio. O tal vez nunca se lo preguntaron y sospechan que soy un pelotudo. Ambos enunciados son válidos, sobre todo el segundo. A lo que voy es que el hecho de imaginarnos como esclavos de Tinelli no es para nada descabellado.

Clarín, devolvé a los nietos. Y decile a Olé que saque el escudo.

El posteo arranca con una frase llamativa para mi gusto, que enuncia que “El que controla los medios controla al mundo”. Pensar de esa manera podría resultar lógico, si se cree en la capacidad de manipulación que podría llegar a tener un periódico o un programa de radio. Sin embargo, yo modificaría esa expresión para ajustarla a la realidad, y diría que “El que controla al mundo controla a los medios”. -Pero tio Jerencio, ¿qué significa eso? ¿el mundo tiene dueño? ¡Explícanoslo!- Jaja, es muy fácil Jimmy: verán, este sistema básicamente está compuesto por dominadores y dominados. Aquellos que son dueños de los medios de producción son los que tienen el poder sobre los demás (si, es ese tipo que tu papa llama “mi jefe” y lo maldice constantemente), y explotan a la clase dominada para aumentar el dinero de sus bolsillos, sin importarles nada más que el lucro ni el progreso de la humanidad, como a veces suelen decir.


“Parker, te voy a bajar el sueldo”

Para que este modo de producción capitalista se mantenga en vigencia, no les basta sólo con aprovecharse de la tenencia exclusiva de los medios de trabajo. Además, deben valerse de otras estrategias que permitan mantener esta dominación, pero en un plano ideológico. Es decir, nos violan en la materialidad, y para completarla deben hacerlo también con lo que pensamos. Aquí es, señoras y señores, donde actúan los medios: a través de programas estúpidos e idiotizantes que tratan temas banales, así como también la publicidad, la clase dominante se encarga de encerrarnos en un mundo consumista y uniformizante, donde nos preocupamos por qué va a decir Silvina Escudero cuando baile, luego de que se haya publicado su foto en bolas con mayonesa en la cara. También hacen que miremos publicidad hasta más no poder, y lograr así una continuidad de esa cadena de productividad, inclusive cuando creemos que estamos en nuestro tiempo de ocio. Imagínense, llegan a su casa luego de 8 horas o más de trabajo rutinario, y se sientan a ver tele para distenderse, pero resulta que allí también te comentan sobre la nueva heladera que vende Garbarino, que además de enfriar también calienta.

No pretendo ser apocalíptico con todo esto, pero tampoco me agradaría pecar de estúpido al pasar por alto lo que nos están haciendo. Propongo mirar Tinelli si les gusta, pero intentemos abrir un poco más los ojos. No nos dejan mirar, pero por suerte podemos ver. Aprovechemos esta capacidad.

Gracias.

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