A veces, presentarse en un lugar nuevo para una banda significa un desafío enorme. No importa la trayectoria que tenga, la presión y los nervios de intentar agradar al público que los va a ver por primera vez es casi la misma. Sin embargo, hay conjuntos ya consagrados que tienen más facilidad para asimilar esto, y es el caso de Metallica. Los estadounidenses dieron su primer espectáculo en Asunción, en el marco de una gira por Sudamérica, y fue como si estuviesen tocando en el patio de su casa: ayudados por el cálido recibimiento de los fanáticos guaraníes, llevaron un sonido único y demoledor, digno de una de las bandas más importantes del heavy metal. La novedad fue la modalidad “by request”, en donde los que compran la entrada pueden votar qué temas escuchar, y que los paraguayos supieron aprovechar llenando el setlist de clásicos y más clásicos.

El hipódromo hasta las bolas. No cabía un caballo.

Según información de la organización, cerca de 40 mil almas se congregaron en el Jockey Club para ver por primera vez a James Hetfield (voz y guitarra rítmica), Lars Ulrich (batería), Kirk Hammett (guitarra) y Robert Trujillo (bajo). A eso hay que sumarle el gran recibimiento que le hicieron a la banda, formando una M gigante en las inmediaciones del aeropuerto. “Are you alive?”, preguntaba Hetfield, a lo que la gente respondía con gritos y saltos. Y cómo no hacerlo, con un comienzo arrasador a cargo de Battery, Master of Puppets y Welcome Home (Sanitarium). Párrafo aparte para “Master”: toda una sorpresa el haber tocado  semejante himno al principio, que fue el que mejor sonó de todos. Fue como volver a tener 15 años y escucharlo a todo lo que da con auriculares.

Cerca de 800 personas formaron la letra inicial de la banda, con su tipografía exacta. (Master of Paraguay) nota del editor: M de Maisonier

Como se dijo anteriormente, la lista de canciones estaba inundada de clásicos thrasheros, así que el poco respiro que tenía el público que se mataba en los pogos brutales (mención especial para Fuel, que la tenemos siempre de menos y dejó varios muertos y heridos), correspondió a las baladas Nothing Else Matters, The Unforgiven y la excitante Fade to Black. “Emptiness is filling me/To the point of agony”, coreaban los fans, algunos con lágrimas en los ojos por la emoción. Emoción que también supo transmitir Hammett en su sólo previo a “Nothing”. Todos y cada uno de los miembros se lucieron en sus instrumentos, a pesar de los años y algunas bajas en sus rendimientos producto de varios factores.  James ya no canta como antes, pero eso no significa que no lo haga bien, y esto el grupo lo entiende, acoplándose a su forma sin dejar de sonar como Metallica sonó siempre.

El círculo que se formó con Fuel. Los invito a entrar si tienen huevos.

Hasta esas críticas musicales el Masionier está bien, tratará de no entrar en la pelotudez de lo comercial o no. La modalidad “by request” está buena en el sentido de darle poder de elección al público. Ahora, ¿era necesario hacer también una votación durante el concierto, mediante mensajes de texto, para que se forren las empresas telefónicas? Las melodías candidatas eran la última elegida y las dos que quedaron más abajo, fuera de las ganadoras: Orion, The Day that Never Comes y Hit the Lights; resultando vencedora la segunda, que fue la única tocada del último disco: Dead Magnetic. Pero bueno, no hay que ser malos y hay que reconocer que su capacidad de renovación fue lo que le permitió a ‘Tallica ser lo que es hoy. Así, dentro de esas novedades se pudo ver en el escenario a tres miembros del club de fans de Asunción, invitados para decir el nombre del siguiente tema a tocar, dando lugar a Sad But True, Blackened y Creeping Death.

A Sally le tocó pedir la séptima canción del Ride the Lightning: “¡Creeping fucking Death!”, gritó emocionada. (Foto de Lourdes Ortiz)

En medio de la polvareda que se levantaba de la tierra del campo por los pogos y saltos, luego de grandes interpretaciones de Lords of Summer (nueva canción) One, For Whom the Bell Tolls y … and Justice for All; Hetfield pidió a los fans que le brinden “lo último que les queda de energía”, no para hacer una Henki Dama, sino para el cierre a todo trapo: Seek and Destroy.



 De esta forma, los californianos pasaron por Paraguay, dejando una huella imborrable para los fanáticos locales que se ilusionan con una vuelta de la banda en la brevedad. Mientras tanto, los caballos volverán al hipódromo asunceno, sin saber que por allí galoparon los cuatro jinetes del apocalipsis.

Ficha técnica
Fecha: Lunes 24 de marzo de 2014
Lugar: Hipódromo Jockey Club (Asunción)
Horario: 21:00
Puntuación: 5 Maisoniers

NOTA TRAÍDA GRACIAS AL GRAN JERENCIO

(lo que dice el recuadro de acá abajo es quién la publica, no el autor)

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