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Jerencio: Facebook de mierda

Volvieron Ramón y Bianchi. Volvió Consome Panchi, Alex Collier y también puede volver Riquelme. ¿Cómo no iba a volver Jerencio? No voy a explicar las razones por las que me ausenté de este medio, solo aclarar que no tuve ningún problema con él salvo por el hecho de que sacaron mi botón del menú. Por ahora, puede que tenga otra desaparición espiritual para enero por cuestiones de negocios, pero no deberían ser más de 15 días. Me di cuenta de que este espacio ayudó a mucha gente, y me incluyo, así que voy a poner un poco más de énfasis en esto y cobrar más caro para cumplir con mi deber hacia ustedes. Sin más preámbulos, prepárense para el tema de este artículo, que creo haber prometido tocar: la red social más famosa, conocida como Facebook.


No me rompas las bolas, no quiero ser tu amigo virtual. 

Deseo evitar perder líneas explicando de qué se trata esta herramienta, puesto que la mayoría de los cibernautas la conocen y seguramente tienen una cuenta. Por las dudas, esta red social surge de un invento creado por un joven universitario estadounidense, para lograr una forma de comunicarse con sus compañeros. Esta idea se fue expandiendo, al punto de transformarse en una multinacional, con casi mil millones de usuarios de todo el mundo conectados entre sí, como una gran red mundial que materializa de la mejor forma a la globalización. De acuerdo al título del artículo, y a opiniones mías en entregas anteriores, sabrán que Facebook no es precisamente un instrumento de mi agrado. Evitando caer en las críticas pelotudas que tienen que ver con los Illuminati, los Reptiloides, el control de nuestras vidas por parte de los Masones, y otras teorías conspirativas, voy a centrarme en lo que tenga que ver con la comunicación y la lógica empresarial. 

Una de las tantas paradojas del capitalismo. 

Como toda herramienta creada por el ser humano, no posee por naturaleza algo maligno o benigno, la cuestión moral está en los usuarios mismos. Muchos especialistas consideran a Facebook como un nuevo medio de comunicación, que refleja fielmente lo que algunos denominan “nativos digitales”: gente que se la pasa en la red comentando, subiendo fotos, hablando con amigos, en un entorno virtual. Sin embargo, tomar a esto como un medio de comunicación me parece una cuestión muy simplista, al margen de que cumple con la función de poner en contacto a las personas. Es cierta la premisa de los estudios de la Escuela de Palo Alto, de que “todo comunica”, pero, ¿es importante tener conocimiento de los vídeos que le gustan al amigo del amigo de tu amigo? ¿la foto que subió la prima de la suegra de tu vecino? ¿el pensamiento filosófico de tu cuñado que se basa en una noche de alcohol y Facebook abierto? Más que un espacio de comunicación, parece un lugar de reflexiones baratas,  exhibición de gustos, y diván psicológico de gente que necesita hablar con los demás en serio. 
Por supuesto que si esto existe es porque a alguien le sirve. Facebook factura millones, y vende los datos a empresas multinacionales que utilizan esta información para mejorar sus ventas en base a los gustos del wachiturro que quiere comprarse la remera con el logo del cocodrilo. Entonces, estas compañías también se llenan de plata, acercando más todo el boom facebookero a lógica mercantil de la ganancia de unos pocos, más que por una cuestión de democratización de la comunicación como se quiere pintar. Siempre termina en el capitalismo. 
Gracias. 

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