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Jerencio: Podrán imitarnos...


 Ya finalizando este año fructífero para nuestras vidas, no voy a detenerme en los simples revisionismos que hacen la mayoría de los medios al ver que no tienen nada que decir. Por supuesto que tampoco se les cae una idea, y esa es justamente la razón de la existencia de Maisonier: acá se dice lo que nadie quiere decir, se muestra lo que nadie quiere ver y se escucha Metallica. Como verán, estoy contento de formar parte de este nuevo emprendimiento que llegó para quedarse, y cuya familia continúa creciendo con la incorporación de las historietas de Juangefencio. Este médico, especialista en abortos y trasplantes penianos, nos va a mostrar la cruda realidad en la que vivimos, bajo la sensualidad de su pincel, y la particular mirada que compartimos los miembros de este diario que no va a parar hasta hacer trizas al monopolio Clarín, y al trolo de Magneto.

“¿Y yo qué tengo que ver?”

 Y hablando de miradas, concepciones del mundo y de pinceles sensuales, me gustaría reflexionar acerca de la vida, como para no dar muchas vueltas sobre algún tema complejo, pero siempre en relación a Maisonier. Anteriormente había expresado que este medio y sus historietas nos brindan la posibilidad de escapar a la unidimensionalidad de la que habla Marcuse (hagan click en el link, no sean putos). Por eso considero que es importante su inserción en la vida cotidiana, como manera de contrarrestar esta realidad monótona, sistemática, aburrida, sin manos, prejuiciosa, capitalista, comunis… digo, consumista; para lograr alcanzar esa pluridimensionalidad, y “salir del cuadradito”, como dijo una vez un psicoanalista amigo que tiene problemas con la pedofilia. Ojo, salir del cuadradito no solo es en referencia a pensar. Podemos salir del cuadradito con las acciones diarias: leyendo un libro, plantando un árbol, hablar con un amigo, tener sexo sobrio, meter peso, etcétera. Una vez que llevemos todo esto a la práctica, en el terreno de lo estructural, nuestra superestructura ideológica va a ir modificándose sola, según me dijo Marx.

El periodismo dentro del cuadradito.

Pero, “¿cuál es tu enfoque, Jerencio?” Quizá se pregunten. Pues ninguno amigos, soy como Marshall McLuhan. Este autor propone analizar los problemas nunca bajo un punto fijo, siempre debemos mirar de manera multidimensional. Podrán discutirle si sus postulados carecen o no de fundamentación y sustentación teórica, pero lo nombro para recordar su frase célebre: “el medio es el mensaje”. Si el medio funciona como el aparato para difundir un mensaje capaz de modificar la cultura, ambos trabajarían en pareja, y así no habrá distinción alguna que valga (pensemos, por ejemplo, que no es lo mismo algo que diga Clarín, a que lo diga el diario de tu hermana). Entonces, teniendo en cuenta todo eso, con Maisonier estamos ante la presencia de una revolución en internet, y estoy agradecido de formar parte de ella. Ya que todavía no podemos hacer la otra revolución, Raymond Williams se sumaría a ésta (revolución) sin dudarlo.
De esta manera concluye el último artículo del año, y si Hades así lo quiere, en el 2012 podremos disfrutar de más ediciones a la semana. Porque, como dicen los antiguos sabios, “mi canto ya tiene otras bocas, y ya nadie lo puede callar”.

Gracias y feliz año nuevo.

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