Luego del trágico final para la búsqueda de Candela Rodríguez, la nena de 11 años que fue hallada muerta tras haber desaparecido por 9 días, es hora de que nos pongamos a pensar a dónde vamos como sociedad. Por supuesto que no es el único caso, hay un montón de personas desaparecidas. El asunto de esta niña solamente tomó relevancia a partir de la extensa cobertura hecha por los medios, así como lo habían hecho con María Cash y otros. Pero, más allá de todo lo que se dijo, me llamó la atención lo que pidió una vecina de la familia Rodríguez, el día en que se encontró el cadáver.

11 años tenía, la puta que los parió.

No recuerdo las palabras exactas, pero la vecina hizo referencia a los políticos a la hora de referirse al caso. Con lágrimas y una voz que expresaba ira, la señora responsabilizó a Scioli, al intendente de Hurlingham y a los funcionarios argentinos sobre el conmocionante hecho, reclamándoles presencia en algo de lo que sin dudas merecen culpabilidad. Además, hizo referencia a que durante la campaña para las elecciones primarias estuvieron todos, pero luego los problemas continuaron, y recordó que harán lo mismo para los próximos comicios.
Esto no hace más que corroborar la ineptitud de un sistema que viene en decadencia, en donde ni siquiera la recompensa de 100 mil pesos valió para que un grupo de hijos de mil puta entregasen a la nena sana y salva. Llegamos a un punto donde la plata pesa más que una vida, las ansias por consumir y acumular van en detrimento a la solidaridad y el respeto;  la tecnología en vez de hacernos avanzar, sólo permite el enriquecimiento de una minoría; y no parecen haber indicios de que esto vaya a cambiar. Es así que, lamentablemente, se sustenta mi idea de no ir a votar: como sociedad debemos nosotros torcer el rumbo de esto, porque está comprobado que la clase política sólo actúa para su bienestar. Si vamos a sufragar lo único que logramos es continuar con el engranaje de la productividad para el beneficio de unos pocos, y los casos Candela van a seguir aumentando.
Por suerte, Marx aseguró que el capitalismo tiene consigo el fruto de su aniquilamiento. Los capitalistas, al perseguir la ganancia, siembran las semillas de su propia destrucción. Está claro que va a llegar un momento en que la sociedad se va a cansar de toda esta situación de desigualdad, y no habrá dinero que pueda ayudar a estos seres que dominan al mundo.

“Oh si. Ya van a caer malditos”.

Sin embargo, con todo esto no quiero confundir a mis lectores con lo que escribí anteriormente sobre ser malo. Seguramente si salimos a la calle a plantear todo esto nos van a tildar de “malos”, por no decir “locos”, “pelotudos”, “ilusos”, o “anti democráticos”. Otro de nuestros deberes es explicar y mostrar a la sociedad todas estas desigualdades que están a la vista, pero que son consideradas “normales” en la vida. ¡Fíjense hasta dónde hemos llegado, que está naturalizado ver indigentes en las calles!
Para finalizar, anticipo que el blog y sobre todo esta sección, pueden llegar a no ser actualizados la semana que viene, por motivos que pronto sabrán. Bueno, está bien, vamos a estar de joda. Pero nos lo merecemos, El Gran Señor Hades me brindó la posibilidad de volver a ver al dueño de este medio, y no puedo desperdiciar esta oportunidad.

Gracias.

Facebook

YouTube