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Jerencio: ¿Soy malo? Si lo soy

Bondad: “Calidad de bueno. Inclinación natural hacia el bien”. Esa es la definición que le da el diccionario a una persona que se denomina “buena”. Sin embargo, ¿es la única? ¿Se la aplica en la sociedad? Por supuesto que no ¿en qué estaban pensando los que dijeron que si? Generalmente la gente se queja de que cada vez hay menos personas buenas, que ya no se puede confiar en nadie como antes, que para triunfar en la vida tenés que ser un chanta como Palermo (exigencia de la línea editorial). 

“¡Que te jodan, Joni!”


Y, lamentablemente señores, todo eso es cierto. El capitalismo es un sistema que se basa en la acumulación individual para lograr tu propio bienestar, lo cual implica que otro se quede sin su parte. En síntesis, tenés que cagar a otro para vivir mejor, hecho que deshace toda posibilidad de existencia de valores solidarios, además de que incentiva a la competencia y al egoísmo. Es así que, cuando una persona se comporta de manera correcta, tristemente los demás lo tratan de loco o de pelotudo. Fíjense sino, cuando alguien encuentra mucho dinero y lo devuelve: el hecho sale en los noticieros como algo inédito y la gente piensa “pero que boludo, yo me hubiese quedado con la plata”. Por más que la prensa la dibuje resaltando estos actos como “ejemplos “, está más que claro que si sucediese todos los días no sería noticia.
“Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? Él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios..." Mateo 19:16-17. La Biblia misma lo aclara: sólo hay una entidad buena, y es el Gran Señor Hades (GSH  - no confundir con GPS-). Estos católicos reservan también la bondad a una entidad inexistente, lo cual es una prueba más de la religión como aparato sustentable del capitalismo, y de cualquier cosa que se encargue de la destrucción del hombre.
El entrenador de Ikki y otras personas también me dicen que debo ser malo, que es la única forma de encontrarme a mí mismo y superarme. Sin embargo, no concibo la vida siendo de esa manera, no puedo ir en contra de mis convicciones, así que no molesten más. Voy a seguir siendo bueno, así me pierda de muchas cosas, pero voy a andar con la conciencia tranquila, y encima voy a lograr lo mismo que podría de la “mala” forma. Solo deben esperar. Y como dicen los viejos escritos: “Todo vas a alcanzar, trata de ser. Sólo vos lograrás que tu sueño sea real… ¡con tu verdad!”

Este felino es honesto: encuentra un trabajo y lo devuelve.

Por último, y a modo de cierre incoherente, quisiera aprovechar estas líneas finales para expresar mi apoyo a Muammar Kadafi, en Libia. Más allá de los errores que pudo cometer durante su etapa, es necesario dejar de escuchar a la mayoría de los medios, que no hacen más que difamarlo sin tener idea de quién se trata. Esto, por supuesto, es obra del imperialismo que pretende apoderarse del planeta y utiliza los medios de comunicación para denigrar, como le ocurre a Chávez o a Fidel. Además, la prensa argentina no se detiene a analizar, y simplemente reproduce ésta ideología dominante. Pero eso será tema de otra entrega.

Gracias.

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